Evangelio del día 15 febrero 2025 (Siento compasión de la gente)

Evangelio y Reflexión

EVANGELIO

Sábado de la 5ª Semana del Tiempo Ordinario
(Marcos 8, 1-10)

Por aquellos días, como de nuevo se había reunido mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y si los despido a sus casas en ayunas, van a desfallecer por el camino. Además, algunos han venido desde lejos». Le replicaron sus discípulos: «¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para saciar a tantos?». Él les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis?». Ellos contestaron: «Siete».

«La gente comió hasta quedar saciada y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas».

Mandó que la gente se sentara en el suelo y tomando los siete panes, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos cuantos peces; y Jesús pronunció sobre ellos la bendición, y mandó que los sirvieran también. La gente comió hasta quedar saciada y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil y los despidió; y enseguida montó en la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

REFLEXIÓN

INTRODUCCIÓN

El evangelio de hoy nos ofrece un pasaje muy conocido de la vida de Jesús: la multiplicación de los panes. Lejos de tratarse únicamente de un milagro más realizado por el Señor, si bien muy sorprendente, se trata de toda una parábola de lo que ha de ser la vida de todo cristiano, de todo seguidor de Jesús.

REFLEXIÓN Y PREGUNTAS

A propósito de este texto del evangelio de Marcos, me gustaría compartir contigo tres reflexiones:

En primer lugar, nos dice Marcos para comenzar que Jesús exclamó: “Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Jesús no obra milagros porque sea un supermán con superpoderes, sino porque se compadece. La compasión, por tanto, obra milagros. Jesús tiene un corazón tierno, misericordioso, lleno de empatía y de amor. Jesús es reflejo perfecto de cómo es Dios: un Dios que se compadece siempre de los pobres, de los últimos, de sus hijos más necesitados. Dios se compadece también de tu pobreza, de tus miserias, de tus carencias, de tu hambre.

¿Sientes su compasión y sus milagros en ti? ¿Eres tú también clemente y compasivo?

En segundo lugar, y este es el centro del evangelio de hoy, nos encontramos con el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Jesús siente compasión de esa pobre gente que ha acudido a él y que no tiene qué comer. Jesús no quiere despedirlos en ayunas. Él es el Buen Pastor que cuida de sus ovejas y las lleva a los mejores pastos. Los discípulos, por el contrario, se muestran escépticos porque sus miras son de tejas para abajo: ¿cómo va a ser posible alimentar a tanta gente en despoblado?”. Pero Jesús siempre mira más allá, es capaz de creer en los milagros y, por supuesto, de realizarlos. Pero lo significativo es que Jesús pide la colaboración de los suyos. Les pregunta: ¿Cuántos panes tenéis?”. Y cuando de su parte los recibe, obra el milagro. Este hecho es toda una parábola para ti: cuando pones en las manos del Señor lo que tienes, todo se multiplica. Y algo más: cuando compartes lo que tienes con tus hermanos, cuando eres generoso, se obra el milagro.

Pregúntate: ¿pones al servicio de los demás lo que eres y lo que tienes?

En tercer lugar, tres detalles más que pasan en ocasiones desapercibidos. Esa referencia de Jesús mandando a la gente sentarse y alimentándola, es un guiño a un precioso salmo: El Señor es mi pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace recostar”. Otro detalle es ese gesto de Jesús: “Dijo la acción de gracias, partió los panes y los fue dando. Este pronunciar la acción de gracias sobre el pan y partirlo es una referencia clarísima a la Eucaristía. Es en la misa donde este milagro de Jesús se repite en nosotros, es el lugar donde él nos alimenta y nos transforma. Y finalmente otra referencia. Nos dice el texto: La gente comió hasta quedar saciada y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas. Allí donde está Jesús, donde hay generosidad y solidaridad, hay abundancia. Y volvemos así al salmo que ya hemos citado: “El Señor es mi pastor, nada me falta. Con Jesús nada te falta ni te faltará. 

¿Sientes tú el cuidado de Dios, sientes que él te alimenta y te cuida siempre?

CONCLUSIÓN

Pues que este evangelio de la multiplicación de los panes sea una oportunidad para que presentes tus pobrezas y miserias al Señor, para que te dejes sanar y alimentar por él, y para que también seas generoso poniendo en sus manos tus panes y tus peces.

ORACIÓN

Señor Jesús, aliméntame con tu Palabra de Vida y con el Pan de Vida de la Eucaristía. No permitas que me encierre en mi orgullo y en mis egoísmos. Que me deje siempre cuidar por ti; que sepa poner mis dones y bienes al servicio de los demás, y que no olvide en ningún momento que tú eres mi pastor, que tú eres la fuente de toda vida, que contigo nada me faltar.

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