San Juan

A continuación puedes encontrar el ‘Evangelio y Reflexión’ que, hasta el momento, hay disponibles del Evangelio de Juan. Haz clic sobre la cita para ir al vídeo con el texto del evangelio y la reflexión correspondiente.

CAPÍTULO 1

  • Juan 1, 1-18
    (Natividad del Señor – 25 de diciembre)
    «Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad»

  • Juan 1, 1-18
    (31 de diciembre)
    «En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio junto a Dios. Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho»

  • Juan 1, 1-18
    (2º Domingo después de Navidad)
    «En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio junto a Dios. Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho»

  • Juan 1, 19-21
    «Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a que le preguntaran: ‘¿Tú quién eres?’. Él confesó y no negó; confesó: ‘Yo no soy el Mesías’»

  • Juan 1, 29-34
    «Al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: ‘Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: tras de mí viene un hombre que está por delante de mí’»

  • Juan 1, 35-42
    «Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: ‘¿Qué buscáis?’. Ellos le contestaron: ‘Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?’. Él les dijo: ‘Venid y veréis’»

  • Juan 1, 45-51
    (24 de agosto – San Bartolomé, apóstol)
    «Felipe encuentra a Natanael y le dice: ‘Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret’. Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: ‘Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño’. Natanael respondió: ‘Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel’»

  • Juan 1, 47-51
    (29 de septiembre – Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael)
    «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre»

CAPÍTULO 2

  • Juan 2, 1-11
    (11 de febrero – Ntra. Sra. de Lourdes)
    «Había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice: ‘No tienen vino’».

  • Juan 2, 13-22
    (9 de noviembre – Dedicación de la Basílica de Letrán)
    «Haciendo Jesús un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: ‘Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre’».

CAPÍTULO 3


  • Juan 3, 11-15
    Jesús dice a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo… así tiene que ser elevado el Hijo del hombre»

  • Juan 3, 13-17
    (14 de septiembre – Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz)
    «
    Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna»

  • Juan 3, 16-21
    «Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito… Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él»

  • Juan 3, 16-18
    (Solemnidad de la Santísima Trinidad)
    «Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él»

CAPÍTULO 4

  • Juan 4, 5-42
    «Llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía. Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: ‘Dame de beber’»

  • Juan 4, 43-54
    «Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose»

CAPÍTULO 5

  • Juan 5, 1-16
    «Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: ‘¿Quieres quedar sano?’»

  • Juan 5, 31-47
    «Dijo Jesús a los judíos: ‘Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. El testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado»

CAPÍTULO 6


  • Juan 6, 16-21
    Jesús camina sobre el agua: «Soy yo. No temáis»

  • Juan 6, 22-29
    «Me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros… Trabajad por el alimento que perdura para la vida eterna»

  • Juan 6, 30-35
    «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás»

  • Juan 6, 35-40
    «Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día»

  • Juan 6, 44-51
    «Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado… Yo soy el pan de la vida; el que coma de este pan vivirá para siempre»

  • Juan 6, 52-58
    «Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros»

  • Juan 6, 51-58
    (Stmo. Cuerpo y Sangre de Cristo (Corpus Christi), Solemnidad)
    «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día»

  • Juan 6, 60-69
    «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna»

CAPÍTULO 7

  • Juan 7, 1-2-10.25-30
    «Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas. Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas. Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: ‘¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene’»

  • Juan 7, 40-53
    «Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron: ‘¿Por qué no lo habéis traído?’. Los guardias respondieron: ‘Jamás ha hablado nadie como ese hombre’. Los fariseos les replicaron: ‘¿También vosotros os habéis dejado embaucar?’»

CAPÍTULO 8

  • Juan 8, 1-11
    «Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: ‘Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?’. Les dijo: ‘El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra’».

  • Juan 8, 21-30
    «’Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros’. Y los judíos comentaban: ‘¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: ‘Donde yo voy no podéis venir vosotros’?’. Y él les dijo: ‘Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo’».

  • Juan 8, 31-42
    «Dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: ‘Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres’. Le replicaron: ‘Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: ‘Seréis libres’?’. Jesús les contestó: ‘En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es esclavo’».

  • Juan 8, 51-59
    «Dijo Jesús a los judíos: ‘En verdad, en verdad os digo: quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre’. Los judíos le dijeron: ‘Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: ‘Quien guarde mi palabra no gustará la muerte para siempre’?’.

CAPÍTULO 9

  • Juan 9, 1-41
    «Vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron: ‘Maestro, ¿quién pecó: este o sus padres, para que naciera ciego?’. Jesús contestó: ‘Ni este pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios’. Dicho esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo: ‘Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)’. Él fue, se lavó, y volvió con vista»

CAPÍTULO 10

  • Juan 10, 1-10
    «El que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz… Yo soy la puerta de las ovejas: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos»

  • Juan 10, 11-18
    «Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas»

  • Juan 10, 22-30
    «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano… Yo y el Padre somos uno»

  • Juan 10, 31-42
    «Los judíos agarraron de nuevo piedras para apedrearlo. Jesús les replicó: ‘Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?’. Los judíos le contestaron: ‘No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios’».

CAPÍTULO 11

  • Juan 11, 1-45
    «Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: ‘Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado’. Y dicho esto, gritó con voz potente: ‘Lázaro, sal afuera’. El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario»

  • Juan 11, 45-57
    «Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron: ‘¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación’. Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: ‘Os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera’».

CAPÍTULO 12

  • Juan 12, 1-11
    (Lunes Santo)
    «Fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume»

  • Juan 12, 24-26
    (10 de agosto – San Lorenzo, diácono y mártir)
    «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna»

  • Juan 12, 44-50
    «El que me ve a mí, ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas… no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo»

CAPÍTULO 13

  • Juan 13, 1-15
    (Jueves Santo)
    «Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido»

  • Juan 13, 16-20
    «El criado no es más que su amo… dichosos vosotros si lo ponéis en práctica… el que recibe a quien yo envíe me recibe a mí; y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado»

  • Juan 13, 21-33.36-38
    (Martes Santo)
    «Estando Jesús a la mesa con sus discípulos, se turbó en su espíritu y dio testimonio diciendo: ‘En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar’. El que Jesús amaba estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús. Apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: ‘Señor, ¿quién es?’. Le contestó Jesús: ‘Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado’»

CAPÍTULO 14

  • Juan 14, 1-12
    «Creed en Dios y creed también en mí… Me voy a prepararos un lugar… Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí… Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre… El que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores»

  • Juan 14, 1-6
    «No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí… me voy a prepararos un lugar, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Yo soy el camino y la verdad y la vida»

  • Juan 14, 7-14
    «Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. El que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores.Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré»

  • Juan 14, 15-21
    «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros»

  • Juan 14, 21-26
    «El que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él… vendremos a él y haremos morada en él… el Paráclito, el Espíritu Santo, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho»

  • Juan 14, 27-31a
    «La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde… se acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí»

CAPÍTULO 15

  • Juan 15, 1-8
    «Permaneced en mí, y yo en vosotros. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada»

  • Juan 15, 1-8
    (23 de julio – Santa Brígida, patrona de Europa)
    «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos»

  • Juan 15, 9-11
    «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud»

  • Juan 15, 12-17
    «Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. A vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer»

  • Juan 15, 18-21
    «Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán. Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió»

  • Juan 15, 26 – 16, 4
    «Cuando venga el Paráclito, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio. Llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios»

CAPÍTULO 16

  • Juan 15, 26 – 16, 4
    «Cuando venga el Paráclito, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio. Llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios»

  • Juan 16, 5-11
    «Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me voy, os lo enviaré. El príncipe de este mundo está condenado»

  • Juan 16, 12-15
    «Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará. Todo lo que tiene el Padre es mío»

  • Juan 16, 16-20
    «Dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver. Vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría»

  • Juan 16, 20-23a
    «La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada»

  • Juan 16, 23b-28
    «Si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. Pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente. El Padre mismo os quiere»

  • Juan 16, 29-33
    «Está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo»

CAPÍTULO 17

  • Juan 17, 1-11a
    «Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he llevado a cabo la obra que me encomendaste. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, porque son tuyos. Y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado»

  • Juan 17, 11b-19
    «Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del maligno. Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad»

  • Juan 17, 20-26
    «No solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado»

CAPÍTULO 18

  • Juan 18,1-19,42
    (Viernes Santo)
    «Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido»

CAPÍTULO 19

  • Juan 18,1-19,42
    (Viernes Santo)
    «Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido»

  • Juan 19, 25-27
    (27 de junio – Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro)
    «Junto a la cruz de Jesús estaba su madre… Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: ‘Mujer, ahí tienes a tu hijo’. Luego, dijo al discípulo: ‘Ahí tienes a tu madre’. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio».

  • Juan 19, 25-27
    (15 de septiembre – Ntra. Sra. de los Dolores)
    «Junto a la cruz de Jesús estaba su madre… Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: ‘Mujer, ahí tienes a tu hijo’. Luego, dijo al discípulo: ‘Ahí tienes a tu madre’. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio
    ».

CAPÍTULO 20

  • Juan 20, 1a.2-8
    (27 de diciembre – San Juan, apóstol y evangelista)
    «Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró»

  • Juan 20, 1-9
    (Domingo de Resurrección)
    «María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: ‘Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto’. Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro»


  • Juan 20, 1.11-18
    (22 de julio – Santa María Magdalena)
    «María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: ‘¡María!’. Ella se vuelve y le dice: ‘¡Rabbuní!’, que significa: ‘¡Maestro!’. Jesús le dice: ‘Anda, ve a mis hermanos y diles: Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro’. María la Magdalena fue y anunció a los discípulos: ‘He visto al Señor y ha dicho esto’»

  • Juan 20, 19-31
    La duda de Santo Tomás. «Bienaventurados los que crean sin haber visto»

  • Juan 20, 24-29
    (3 de julio – Santo Tomás, apóstol)
    «Dijo a Tomás: ‘Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente’. Contestó Tomás: ‘¡Señor mío y Dios mío!’. Jesús le dijo: ‘¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto’»

  • Juan 20, 19-23
    (Solemnidad de Pentecostés)
    «Estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: ‘Paz a vosotros’. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Sopló sobre ellos y les dijo: ‘Recibid el Espíritu Santo’»

CAPÍTULO 21

  • Juan 21, 1-14
    Jesús se aparece a sus discípulos junto al lago de Tiberíades

  • Juan 21, 15-19
    «Dice Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?». Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis corderos»

  • Juan 21, 20-25
    «Pedro, volviéndose, vio que les seguía el discípulo a quien Jesús amaba; dice a Jesús: «Señor, y este, ¿qué?». Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme». Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni el mundo entero podría contener los libros que habría que escribir»
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