
Evangelio del día 22 septiembre 2025 (Nadie enciende una lámpara y la tapa)
Lunes de la 25ª Semana del Tiempo Ordinario
EVANGELIO (Lucas 8, 16-18)
En aquel tiempo, dijo Jesús: «Nadie que ha encendido una lámpara, la tapa con una vasija o la mete debajo de la cama, sino que la pone en el candelero para que los que entren vean la luz. Pues nada hay oculto que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a saberse y hacerse público.
«Nadie que ha encendido una lámpara, la tapa con una vasija o la mete debajo de la cama».
Mirad, pues, cómo oís, pues al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener».
REFLEXIÓN
INTRODUCCIÓN
El evangelio de hoy nos ofrece tres textos, relacionados entre sí, pero que contienen ideas en cierto modo diferentes. Primero, algo obvio: que nadie enciende una lámpara para ocultarla. Segundo, que no hay nada oculto que no llegue a descubrirse. Y, finalmente, una frase que resulta a todas luces paradójica: ¿cómo es posible que al que tiene se le dé y al que no tiene se le quite hasta lo que cree tener?
REFLEXIÓN Y PREGUNTAS
Como cada día, me gustaría destacar tres puntos del evangelio de hoy que respondan, aunque sea discretamente, a los temas que ya he apuntado:
En primer lugar, Jesús nos habla de una lámpara y nos llama la atención sobre lo ridículo de encenderla para taparla con una vasija o meterla debajo de la cama. Las lámparas se encienden para ponerlas en lo alto, en el candelero, allí donde alumbran a todos los de casa. Créetelo. Esta luz, esta lámpara, eres tú. Por el bautismo eres portador, no de una luz tenue, sino de la luz radiante de Cristo Jesús. Tu vocación es brillar como el sol. Y, reconozcámoslo, ¡cuántas veces anulamos esta luz, ocultándola bajo vasijas de orgullo, de pecado, de antitestimonio o, simplemente, del qué dirán!
Hoy el Señor te dice: “¡Sé mi luz! Esa alegría, esos dones que yo mismo te he dado, ponlos al servicio de los demás, ¡alumbra toda esa oscuridad!”.
En segundo lugar, Jesús nos dice que no hay nada secreto que no llegue a saberse. Como todas las palabras de Jesús, tienen significados muy diversos. Esta es la riqueza de la Palabra de Dios. Pero, ¿qué es eso que es secreto y que llegará a saberse? Puede ser el mismo Evangelio, que tan desapercibido pasa para los hombres y mujeres de hoy, esa presencia de Dios entre nosotros, que un día será plenamente visible y aceptada por todos. Se trata de esa misma verdad (de la Verdad con mayúscula), que queda tantas veces oculta en medio de todas esas mentiras que se nos presentan hoy con pretensión de verdad. Pero, vayamos a otro lado, piensa en ti: ¿qué es aquello que tú ocultas? Quizá tus dones, pero quizá también algo de bajeza que saca lo peor de ti. Jesús, con estas palabras, te invita también a una vida de autenticidad, de transparencia, a pesar de las dificultades, de las debilidades y bajezas que ya hayan tenido lugar. Sé sincero o vivirás una vida dividida, esquizofrénica, que acaba haciendo de nosotros personas minimizadas y nos resta paz y felicidad.
En tercer lugar, hemos oído eso de “al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener”. Este juego de palabras halla su verdad en tu propia vida. Cuando has puesto tu luz a iluminar, cuando has puesto tus dones a trabajar, cuando te has dado por entero, ¿no has sentido que recibías mucho más? Quien da, ciertamente recibe, y recibe en abundancia. Sin embargo, si retienes lo que gratis has recibido, si eres de los que solo tienes tiempo para ti y cuidados para ti, perderás incluso lo que crees tener, y lo que resultará es un gran vacío.
¿No es la historia, tantas veces repetida, de nuestra propia vida?
CONCLUSIÓN
No lo dudes, tienes una luz enorme para iluminar. Descúbrela y ponla en medio de la oscuridad. Verás, además, cómo esa luz, en forma de paz y de felicidad, se multiplican en ti. Y, quién sabe, si no es el momento de que hagas de tu vida una vida cada vez más transparente y auténtica, sin nada que ocultar. Que él con su luz llene toda tu casa.