Evangelio del día 11 mayo 2025 (Mis ovejas escuchan mi voz)

Evangelio y Reflexión

EVANGELIO (Juan 10, 27-30)

En aquel tiempo, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.

«Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco».

Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».

 

REFLEXIÓN

INTRODUCCIÓN

En el evangelio de hoy, vemos que Jesús se encuentra en Jerusalén. Los judíos le rodean y le preguntan acosándolo: “¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo”. Jesús les reprochará a ellos, judíos que se consideraban elegidos, que no lo reconocen como Mesías y Señor porque no son ovejas suyas. En el texto de hoy Jesús va a explicar quiénes son sus verdaderas ovejas.

REFLEXIÓN Y PREGUNTAS

A propósito de este texto del evangelio de Juan, me gustaría compartir contigo tres reflexiones:

En primer lugar, quiero centrarme en esta frase: “Mis ovejas escuchan mi voz”. Jesús ha reprochado a esos judíos que ellos no son de sus ovejas y quiere explicar ahora quiénes son sus verdaderas ovejas. Es por eso que dice: «Mis ovejas son las que escuchan mi voz”. Jesús no está hablando de una escucha teórica o de una obediencia vacía. Este es el motivo por el que Jesús añade: «Mis ovejas me siguen”. Las verdaderas ovejas no son quienes de boquilla dicen que lo son, o aquellas que escuchan a Jesús como una mera teoría, sino quienes lo siguen, quienes son como él, quienes actúan como él, quienes aman y sirven como él, entregándose a los demás como él por amor. Jesús dice también: “Yo las conozco”. El verbo conocer en la Biblia significa amar. Jesús, por tanto, está diciendo: «Yo las amo». El verdadero pastor, que es Jesús, ama a sus ovejas, éstas se sienten amadas por él y por eso actúan como él y lo siguen de cerca. 

Pregúntate ahora: ¿sientes tú este cuidado amoroso de Jesús que te lleva a ser uno con él y a actuar amando y sirviendo como él?

En segundo lugar, dice Jesús: “A mis ovejas yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre”. Jesús no es un pastor más, no es un maestro o un sabio más, sino el Hijo de Dios, lleno de poder y de gloria, de vida eterna. Por eso él puede decir: «Yo les doy vida eterna». Si estás con Jesús, si vives junto a él, se cumplirá eso que dice hoy Jesús: “No perecerás para siempre”. Ya aquí tendrás vida en abundancia, plenitud, alegría, esperanza, fortaleza y, además, un día participarás plenamente en su vida de resucitado, vivirás para siempre. Y nada ni nadie (ni el pecado, ni la tentación, ni la duda, ni la muerte, ni las circunstancias más adversas) podrán separarte de ese destino maravilloso que él quiere compartir contigo. Lo dice expresamente Jesús: “Nadie las arrebatará de mi mano, nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre”. 

¿Vives profundamente tú esta realidad? ¿Te sientes ya ahora lleno de alegría, de fortaleza y de esperanza, o estás aún envuelto en miedos, pesimismo y desesperanza?

En tercer lugar, dice Jesús: “Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas”. Jesús está hablando de sus ovejas, de la Iglesia, del nuevo Pueblo de Dios, de esa nueva humanidad, esos hombres y mujeres nuevos que viven en él y actúan con él y como él. Para Jesús eso es más que todas las cosas. Para él no eres uno más. Eres un tesoro, algo increíblemente valioso, que vale más que nada. Jesús añade después una frase increíble: “Yo y el Padre somos uno”. Es una afirmación impactante. Por un lado, reafirma nuestra fe. Creemos en el Padre, el Hijo y el Espíritu y, al mismo tiempo, confesamos que se trata de un solo Dios. Su unidad en el amor es total. Pero Jesús, con esa frase, está también diciendo que, porque el Padre y el Hijo se aman, son uno, y porque son uno, no solo viven una gran intimidad, sino que quieren lo mismo, desean lo mismo y actúan juntos y en el mismo sentido. Tú también por el bautismo eres uno con Jesús. 

¿Quieres y deseas lo mismo que él? ¿Buscas realizar la voluntad de Dios en tu vida con todas tus fuerzas? 

CONCLUSIÓN

Pues que este evangelio te llene de alegría porque tienes un pastor maravilloso, que cuida de ti con todo amor; porque nada podrá arrebatarte de su mano, y porque para él eres lo más importante. Que, viviendo esta realidad fascinante, te llenes de fe y de fuerzas para vivir realizando su voluntad.

ORACIÓN

Señor mío, gracias por amarme y cuidarme tanto. Quiero vivir siempre junto a ti. Guíame, llévame a los mejores pastos, hazme beber del agua cristalina de tu amor, lléname de tu vida eterna.

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