Evangelio del día 10 febrero 2025 (Los que lo tocaban se curaban)

Evangelio y Reflexión

EVANGELIO

Lunes de la 5ª Semana del Tiempo Ordinario
(Marcos 6, 53-56)

En aquel tiempo, cuando Jesús y sus discípulos terminaron la travesía, llegaron a Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas.

«Los que lo tocaban se curaban».

En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que la tocaban se curaban.

REFLEXIÓN

INTRODUCCIÓN

El evangelio de hoy continúa mostrándonos la misión de Jesús, que va de acá para allá: a pie por los caminos, en barca por el mar de Galilea, como sea con tal de llevar la Buena Noticia y su sanación a todas partes.

REFLEXIÓN Y PREGUNTAS

A propósito de este texto del evangelio de Marcos, me gustaría compartir contigo tres reflexiones:

En primer lugar, nos dice el texto que Jesús y sus discípulos realizaron juntos la travesía y se pusieron a recorrer toda la comarca. Jesús y sus discípulos son inseparables. Incluso cuando Jesús envía a sus discípulos de dos en dos, vuelven rápidamente a él y descansan de nuevo con él. Jesús está en la base de toda la vida del discípulo. Ser cristiano sin caminar con Jesús es imposible. Es más, ser cristiano es caminar con Jesús, recorrer con él todos los caminos, vivir cada circunstancia de la vida de su mano. Insisto: la fe cristiana no es un culto reglado sino una relación de amistad con Jesús.

¿Tienes una relación cercana, personal con él? ¿Vas con Jesús y le haces presente en todas las circunstancias de tu vida, en todos los caminos que te toca recorrer?

En segundo lugar, un detalle, aunque pueda parecer muy pequeño. Ya hemos visto que el texto dice: recorrían toda la comarca. Marcos nos presenta a Jesús en una actividad incesante: va con sus discípulos de un lugar a otro, entregado a la misión. No recorren unos pocos sitios, algún pueblecito, sino toda la comarca. Unos capítulos atrás, Marcos pone en labios de Jesús estas palabras: “Vámonos a otra parte para predicar también allí, que para eso he salido”. A Jesús le quema la Palabra, le urge el amor que tiene que sembrar en todas partes. Quiere hacer llegar la Buena Noticia del Evangelio hasta los confines del mundo. Vive inquieto por llevar la Buena Noticia siempre más allá.

Pregúntate: ¿sientes tú también ese fuego, esa inquietud? ¿Te sientes urgido a llevar la Palabra de Dios a todas partes? ¿Te preguntas alguna vez cómo llevar a Jesús más allá?

En tercer lugar, si el texto insiste en algo, es en la misión sanadora de Jesús. Cuando se entera la gente de dónde está, le llevan los enfermos en camillas, colocan a los enfermos a su paso y le ruegan que les deje tocar al menos la orla de su manto, y los que la tocan sanan. Toda la vida y misión de Jesús es una misión de salvación, de sanación en el sentido más amplio que quepa imaginar: cura enfermedades, consuela a los tristes, reconcilia a los pecadores, llena de sentido a los perdidos. Si ver a Jesús es ver a Dios, tenemos que concluir que Dios es sanación y salvación siempre, siempre. ¿Cómo entonces hay quienes siguen pensando que Dios castiga, que Dios envía sufrimientos o algo semejante? El ser más profundo de Dios es el bien, la vida plena, la salud, la salvación.

Ahora pregúntate tú: ¿cómo ejerces tú esta misión sanadora? ¿Tus palabras sanan? ¿Tus obras son sanadoras? ¿Tu actitud es siempre reconciliadora?

CONCLUSIÓN

Pues que este evangelio te lleve a ser, como Jesús, un sanador, a llevar su buena noticia de salvación a todas partes. Que quienes se crucen contigo experimenten la liberación y la buena noticia de tu Dios.

ORACIÓN

Jesús mío, eres maravilloso. Tú has venido al mundo para sanar, para salvar, no para juzgar, menos aún para condenar. Sin embargo, muchas veces mis palabras son de juicio y condena, y mis obras estériles. Por eso hoy te pido que pongas en mis labios palabras de consuelo, optimismo, buenas noticias. Pon en mi corazón el amor que a ti te mueve, mi Señor.

Botón volver arriba