
Evangelio del día 13 diciembre 2025 (Elías ya ha venido y no lo reconocieron)
Sábado de la 2ª Semana de Adviento
EVANGELIO (Mateo 17, 10-13)
En aquel tiempo, los discípulos le preguntaron: «¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?». Él les contestó: «Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido y no lo reconocieron, sino que han hecho con él lo que han querido.
«También el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos».
Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos». Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista».
REFLEXIÓN
INTRODUCCIÓN
El evangelio de hoy continúa la temática del evangelio de anteayer. Juan Bautista, ese que Jesús ha definido como “el hombre más grande nacido de mujer”, sería, en cuanto precursor o preparador de la venida del Mesías, ese profeta Elías cuya vuelta el pueblo judío esperaba.
REFLEXIÓN Y PREGUNTAS
A propósito de este texto del evangelio de Mateo, me gustaría compartir contigo tres reflexiones:
En primer lugar, para entender este evangelio es importante explicar de nuevo quién es el profeta Elías. Según nos cuenta el segundo libro de los Reyes, Elías fue llevado al cielo sin morir en un carro de fuego, por lo que los judíos pensaban que vendría un día a restaurar la gloria de Israel, precediendo al Mesías. Jesús dice que Juan el Bautista es Elías porque él prepara la venida del Mesías, que no es otro que Jesucristo. Precisamente, esta palabra “Jesucristo” significa “Jesus Mesías”, “Jesús es el Mesías”. Tú también tienes un papel de precursor. Tu vida es también preparar el terreno para la venida de Jesús.
Por eso, pregúntate: ¿facilitas con tu vida la llegada de Jesús, es decir, que otros le reciban? ¿O eres en realidad un impedimento para que Jesús llegue a los que te rodean?
En segundo lugar, dice Jesús: “A Juan Bautista no le reconocieron, han hecho con él lo que han querido”. Y continúa: “Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos”. Juan Bautista fue decapitado por Herodes. Jesús fue condenado a muerte por la autoridades romanas y judías. La autenticidad, la radicalidad, la coherencia, ser de Dios, tiene un coste importante: someterse a ser ridiculizado, apartado, marginado, incluso perseguido.
¿Has sentido tú en tu vida este desprecio por ser un seguidor fiel de Jesús? ¿O pasas desapercibido porque ni tus palabras ni tus obras dan a entender que eres cristiano?
En tercer lugar, quiero fijarme en un detalle. Los discípulos citan a los escribas para preguntar a Jesús sobre Elías. Los escribas eran expertos estudiosos de la ley, conocían la Escritura al dedillo, pero al final son incapaces de reconocer la identidad de Juan y de Jesús. Podríamos decir: “Cuelan el mosquito, pero se tragan el camello”. A veces tú también eres así. Tienes una agudeza visual increíble para ver cosas menudas, pequeñas, secundarias, pero resulta que lo más importante te pasa muchas veces desapercibido: la presencia de Jesús en tu vida, la misericordia que tiene con sus hijos más necesitados…
Piensa: ¿estás enfocado en lo importante o tu vida, tus palabras, tus intereses, tus conversaciones transcurren en cuestiones secundarias?
CONCLUSIÓN
Pues que este evangelio te lleve a renovar una vez más tu papel de precursor del Señor. Que, como Juan Bautista, prepares un camino para la venida de Jesús a este mundo. Y que en ese camino llano que le has preparado con alegría y fidelidad muchos puedan encontrarse con el Señor.
ORACIÓN
Jesús, mi Señor y mi todo. Ya ves cómo soy. A menudo me pierdo en cosas secundarias y muchas veces soy incapaz de reconocerte. Pasas a mi lado y ni te siento. Que mis ocupaciones y preocupaciones no me impidan verte, reconocerte, pasar tiempo contigo y amarte de corazón. Eso, Señor, créeme, es lo que quiero de verdad.