Evangelio del día 28 mayo 2025 (El Espíritu os guiará hasta la verdad plena)

Evangelio y Reflexión

EVANGELIO (Juan 16, 12-15)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena.

«El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena».

Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».

REFLEXIÓN

INTRODUCCIÓN

En el evangelio de hoy, vemos cómo el Espíritu Santo tiene también una función magisterial. No es que enseñe nuevas cosas, sino que ayuda a los creyentes a profundizar y comprender plenamente lo revelado en Jesús, el Hijo de Dios.

REFLEXIÓN Y PREGUNTAS

A propósito de este texto del evangelio de Juan, me gustaría compartir contigo tres reflexiones:

En primer lugar, el núcleo del evangelio de hoy está en estas palabras de Jesús sobre el Espíritu, que es el Espíritu del Padre, pero también el Espíritu del Hijo, el Espíritu de Cristo Resucitado: “Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena”. El Espíritu, como ya decía, no revelará ninguna verdad nueva. Toda la verdad, la plenitud de la verdad, se ha dado ya en Cristo. Pero el corazón de los discípulos, tu corazón, necesita de esta fuerza del Espíritu para conocer en profundidad la inmensidad del amor que Dios ha revelado en Cristo, su infinita misericordia, su promesa de vida plena, eterna, y también la verdad de tu ser: que eres hijo de Dios, que has nacido para amar, que vas a vivir para siempre. Si quieres conocer y amar a Jesús más y más, y llenarte por ello de inmensa alegría, pídele al Espíritu Santo que te ilumine, que te abra los ojos de la fe.

Dile: “Ven, Espíritu Santo, guíame hasta la verdad plena”.

En segundo lugar, quiero que te fijes en esa maravillosa misión del Espíritu Santo, la tercera persona de la Santísima Trinidad, el mismo amor de Dios hecho persona. Como sucede con todo en el amor, su misión es salida de sí, servicio, entrega. Por eso dice Jesús: “El Espíritu no hablará por cuenta propia, él me glorificará”. El Espíritu no vive para hablar de lo suyo, para sus propios intereses, para su propia gloria, sino para glorificar al Padre y al Hijo, para servir a la voluntad de Dios, para llevar a plenitud su misión con nosotros, sus hijos. La del Espíritu es toda una lección para la vida. Porque seguro que mil veces has sentido cómo te buscas a ti mismo, cómo se te cuela hablar siempre de lo tuyo, de tus intereses, cómo toma protagonismo tu ego, tu orgullo y vanidad. Incluso cuando sirves a Dios, a veces te pones por delante. Pero no temas, ¡es algo tan humano! Eso , pídele al Espíritu que te purifique, que haga de tu corazón un corazón cada vez más puro, más entregado, más servicial, más como él. 

Dile: “Ven, Espíritu Santo, ayúdame a no buscar mi gloria sino la de Dios”.

En tercer lugar, llama poderosamente la atención la increíble unidad que existe entre el Padre y el Hijo y del Espíritu con ambos. Se da entre ellos una intimidad y comunión total. Lo acabamos de escuchar: “El Espíritu no habla por cuenta propia, sino que glorifica al Hijo, y todo lo del Padre es del Hijo”. Esta frase de Jesús, “Todo lo que tiene el Padre es mío”, también es una realidad en ti: “Todo lo de Dios es tuyo”. Si entras en comunión con él, si no te buscas a ti mismo, si te dejas guiar por el Espíritu, si sirves y amas a fondo perdido, lo tendrás todo ganado, todo será tuyo. Lo resume san Pablo preciosamente en su Primera Carta a los Corintios: “Todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios”. 

Pregúntate: ¿sientes que con Dios lo tienes todo ganado, que con él todo te pertenece, que con él nada te falta? 

CONCLUSIÓN

Pues que este evangelio abra tu corazón para dejarte guiar más y más por el Espíritu Santo, y glorifiques así a Dios con tu vida, abandones egoísmos y vanidades, y te emociones porque Dios te ha hecho partícipe de toda su riqueza.

ORACIÓN

Señor Jesús, quiero servirte con generosidad. Dame tu Santo Espíritu, que me guíe hasta la verdad plena. Y que no busque mi gloria, sino la tuya, con todo mi ser.

Botón volver arriba