Evangelio del día 8 mayo 2026 (A vosotros os llamo amigos)

Viernes de la 5ª Semana de Pascua

EVANGELIO (Juan 15, 12-17)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

«A vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer».

No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».

 

REFLEXIÓN

INTRODUCCIÓN

En el evangelio de hoy, Jesús nos regala dos ideas vitales para todo cristiano: nuestra amistad con él y su consecuencia, el amor fraterno. No somos esclavos de Dios, sino amigos. Y no basta con creer, hay que amar.

REFLEXIÓN Y PREGUNTAS

A propósito de este texto del evangelio de Juan, me gustaría compartir contigo tres reflexiones:

En primer lugar, quiero que centres tu mirada en esas primeras palabras de Jesús en el evangelio de hoy: «Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros”. Es el mandamiento del amor fraterno. Lo define Jesús como «su mandamiento. El Señor está prácticamente diciendo que este es el mandamiento vital, el más importante, el suyo. En otro lugar dirá, además, que es «nuevo« (“Os doy un mandamiento nuevo«). Y en otro lugar dirá, además, que este mandamiento es la señal externa por la que sabrán todos que somos discípulos suyos: “En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros”. Este mandamiento del amor fraterno tiene una razón, una raíz: si hemos de amarnos unos a otros es porque hemos sido amados por él. Lo dice Jesús: «Amaos unos a otros como yo os he amado. Y la mayor prueba de amor por los amigos será llevar este amor hasta la muerte. Lo dice élNadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Justo lo que él mismo hizo: «Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo

Pregúntate: ¿haces de este amor fraterno el mandamiento central de tu vida? ¿Los que te rodean reconocen tu fe en Jesús porque amas a tus hermanos?

En segundo lugar, es increíble lo que Jesús te dice hoy. Él, el Hijo de Dios, no te dice: “Has sido escogido como siervo, como esclavo del Todopoderoso, lo cual ya sería de algún modo un honor. Pero no, Jesús te dice algo infinitamente mejor: «No te llamo siervo, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; a ti te llamo amigo«. Jesús te llama amigo. Y te ha llamado a compartir su amistad porque sí, por pura gratuidad, porque te ama. De ahí que Jesús añada:No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido. Es decir, no eres tú el que le escoges. Antes de que tú le buscaras, él ya te había escogido y llamado. Antes de que le amaras, él ya te había amado con locura. Lo dice san Juan en su primera carta: «Amemos a Dios porque él nos amó primero«. Y lo dice también el papa Francisco con una expresión muy sugerente: Dios siempre nos primerea”. Es decir, él siempre es el primero. Él tiene siempre la iniciativa, una iniciativa de amor y de amistad. Y la amistad, lo hemos experimentado con nuestros amigos, nos sitúa siempre en términos de igualdad, no de superioridad ni de inferioridad. La amistad hace iguales a los amigos. Tanta cercanía y tanta igualdad te ha dado que ha compartido contigo todo: “Todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer», es decir, su ser, sus secretos, su intimidad, su corazón. Y te invita, por tanto, a que con él y con el Padre tengas una confianza enorme, hasta el punto de que Jesús dice: «Lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dará«

Medítalo unos segundos: no eres forastero, esclavo o advenedizo para Dios. Eres amigo suyo, de sus íntimos, familia suya. Dale gracias por este don.

En tercer lugar, la amistad con Jesús, como ha venido repitiendo a lo largo de estos días, exige que des fruto, fruto abundante. No es un mandamiento externo, aunque tendrás que esforzarte, renunciar a tus egoísmos y entregarte. Es algo que te saldrá de dentro a partir de tu experiencia de amistad con Jesús, de tu encuentro con él. Ya hemos dicho que la amistad hace iguales a los amigos. Pues bien, si te igualas a Jesús, si te acercas a él, si compartes amistad con él, te contagiarás de su amor, de su entrega, de su incondicionalidad. No podrás más que dar fruto como él; estás llamado, destinado a ello. De ahí que diga Jesús: «Os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca. 

¿Tu amistad con Jesús te lleva a dar frutos de amor y de entrega o, en definitiva, es una amistad tan superficial que no te transforma en absoluto?

CONCLUSIÓN

Pues que este evangelio te lleve a admirarte, y a dar gracias a Dios de corazón por ello, de que hayas sido llamado por él a ser de los suyos, a compartir su intimidad, su amistad. Y que, viviendo en él y con él, des mucho fruto.

ORACIÓN

Señor Jesús, eres maravilloso. Gracias, porque no solo eres mi Dios y mi Señor, sino mi amigo, con quien comparto todo, quien me sostiene, quien constituye mi razón de ser, mi sostén, mi esperanza. Te amo, Jesús.

Botón volver arriba