
Evangelio del día 12 enero 2026 (Convertíos y creed en el Evangelio)
Lunes de la 1ª Semana del Tiempo Ordinario
EVANGELIO (Marcos 1, 14-20)
Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio». Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
«Los llamó y se marcharon en pos de él».
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.
REFLEXIÓN
INTRODUCCIÓN
Con la fiesta del Bautismo del Señor, que celebrábamos ayer, se cierra el ciclo de Navidad. Inauguramos el Tiempo Ordinario. Y lo ordinario del cristiano es esto que vemos en el Evangelio: seguir a Jesús siguiendo su llamada, poner los pies en sus huellas y participar de su proclamación del Evangelio: que está cerca el Reino de Dios.
REFLEXIÓN Y PREGUNTAS
A propósito del evangelio de hoy, me gustaría compartir contigo tres reflexiones:
En primer lugar, como hemos dicho, empezamos hoy, tras las fiestas de Navidad, el Tiempo Ordinario. Alguno podría pensar que se trata de un tiempo de “ni fu ni fa”, un tiempo de cierta mediocridad, sin un tono especial. Nada que ver. Es más, puede decirse que en lo ordinario nos lo jugamos todo. Por ejemplo, la clave de un amor de pareja no es el día en que os conocisteis o la chispa que os llevó a enamoraros, o esa ocasión tan especial en ese u otro lugar, por muy importantes que esos momentos sean. La clave está en si, en el día a día, te mantienes fiel en el amor, con gestos concretos, detalles, servicio y aceptación con él o con ella. Así es también este tiempo: una ocasión para vivir lo extraordinario de la fe en lo ordinario. Tiempo de vivir la fidelidad a Dios en el amor a él y al prójimo.
¿Estás dispuesto a vivir de modo extraordinario lo ordinario, lo cotidiano, el día a día?
En segundo lugar, quiero que te fijes en la cotidianidad de Jesús. Su día a día es proclamar el Evangelio de Dios: “Está cerca el reino de Dios, convertíos y creed en el Evangelio”. Su vida está llena de esta pasión por Dios y su reino. La Buena Noticia le quema por dentro. Este texto es un desafío hoy para ti.
¿Este ser testigo del evangelio está integrado en tu vida, incluso en tu vida más ordinaria? ¿O tu fe cristiana queda, por el contrario, relegada a algún momento puntual de oración o culto privado?
En tercer lugar, vemos a Jesús en este texto llamando a sus discípulos. Y lo sorprendente es que lo hace en medio del trabajo cotidiano de estos hombres: “Estaban echando las redes en el mar, pues eran pescadores”. Hoy Jesús, en medio de tus estudios, de tu trabajo, de tus cansancios y agobios, de tu día a día más normal, quiere encontrarse contigo y decirte: “Ven en pos de mí y te haré pescador de hombres”. Sí, al inicio del tiempo ordinario, Jesús vuelve a llamarte por tu nombre, al igual que a Simón y Andrés, Santiago y Juan. Puedes decirle: “No es el momento, estoy muy liado, ya se verá” o, por el contrario, como estos discípulos valientes, aun consciente de tus debilidades, puedes dejar todas esas excusas y marchar en pos de él.
Pregúntate: ¿te animas a seguir más de cerca de Jesús en medio de tus cosas o vas a decirle que únicamente se trata de un elemento más en tu vida?
CONCLUSIÓN
Pues que hoy, en este inicio del Tiempo Ordinario, te esmeres en vivir lo ordinario de un modo extraordinario, con la ayuda del Señor. Y acojas su llamada a seguirle más de cerca, como testigo de su buena noticia, de que el Reino de Dios está cerca.
ORACIÓN
Señor Jesús, gracias por contar conmigo, a pesar de mis fallos y debilidades. Gracias por hacerte presente en mi vida, incluso en mi día a día más cotidiano. Quiero acoger tu llamada y seguirte muy de cerca. No dejes que me desvíe del camino, que sé muy bien que solo tú eres el camino, la verdad y la vida.