
Evangelio del día 1 enero 2026 (Santa María, Madre de Dios)
1 enero - 2ª Semana de Navidad
EVANGELIO (Lucas 2, 16-21)
En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
«María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón».
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
REFLEXIÓN
INTRODUCCIÓN
La Iglesia celebra en este día, el primero del nuevo año, la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, la festividad más importante en honor de María, la madre de nuestro Señor Jesucristo.
REFLEXIÓN Y PREGUNTAS
A propósito de esta solemnidad, y de este primer día del año, me gustaría compartir contigo tres reflexiones:
En primer lugar, conviene recordar que confesar a Santa María como Madre de Dios es una verdad de fe. Fue un hereje llamado Nestorio quien se atrevió a decir que María no era Madre de Dios. Por eso, en el siglo V, concretamente en el año 431, doscientos obispos de todo el mundo se congregaron en la ciudad de Éfeso, ese lugar donde se cree que la Virgen pasó sus últimos años, e iluminados por el Espíritu Santo declararon: “La Virgen María sí es Madre de Dios porque su hijo Cristo es Dios”. Y, acompañados por un gran gentío que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: «Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén». No hay duda: si Jesús es verdaderamente Dios, y María es madre de Jesús, María tiene que ser también propiamente Madre de Dios. ¡Qué maravilla y qué locura que Dios haya querido tener también una madre! Pero, a la vez, ¡que locura de amor y de ternura! Así es nuestro Dios: increíblemente cercano, amoroso, tierno.
Pregúntate: ¿te vas a dejar conmover por estas locuras de amor de Dios por ti?
En segundo lugar, es tremendamente significativo que los católicos de todo el mundo empecemos el año honrando a la Santísima Virgen María, pidiendo su intercesión y acogiéndonos a su protección. Hoy es importante que recuerdes que la Virgen María no es un punto más en tu fe, sino algo vital en la fe. No se trata de algo importante solo para aquellos que son especialmente devotos o beatos. Se trata de un elemento central para todo cristiano. Es el propio Jesús el que, desde la cruz, te dice, como a Juan: “Ahí tienes a tu Madre”. En ella encontrarás siempre la gracia de Dios (ella es, de hecho, la llena de gracia), también cariño maternal y atención constante.
¿Amas a la Virgen María? ¿La invocas a menudo? ¿Sientes su cercanía y protección?
En tercer lugar, hoy es el primer día del nuevo año, una oportunidad magnífica para que te hagas muy buenos propósitos. Y lo puedes hacer de la mano de la Virgen María. Muchos en nuestra sociedad hablan de ponerse en forma o aprender algo nuevo, hacer un máster, estudiar un nuevo idioma… ¿Por qué tú no puedes pensar en poner en forma tu fe y aprender algo más del contenido de tu propia fe? Hoy te invito a que te pongas en forma con más oración: más momentos y de más calidad; también con más eucaristía: no solo los domingos, también algún día de diario, en el que puedes pedir y dar gracias a Dios por algunas intenciones particulares; o con más formación, para comprender y transmitir mejor tu fe; y siempre con más amor, a Dios primeramente, pero al mismo tiempo a tus hermanos, en gestos concretos de reconciliación y solidaridad; y, por supuesto, con más alegría en tu corazón y en tu relación con tus hermanos.
¿Te atreves a poner en forma tu fe?
CONCLUSIÓN
Pues que este evangelio te lleve a poner a María en el centro de tu fe. Porque donde está el hijo, allá está también la Madre. Que esta lectura te haga crecer tu amor por ella. Y que también, en este primer día del año, cumplas todos esos propósitos para poner en forma tu fe.
ORACIÓN
Virgen María, madre mía santísima, yo te bendigo por tu sí generoso, por tu fidelidad hasta el final, porque eres Madre de la Iglesia y madre mía. Protégeme siempre, María. Enséñame el verdadero amor y llévame siempre de tu mano hacia tu hijo Jesús.