Evangelio del día 22 octubre 2025 (A la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre)

Miércoles de la 29ª Semana del Tiempo Ordinario

EVANGELIO (Lucas 12, 39-48)

En aquel tiempo, dijo Jesús: Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre». Pedro le dijo: «Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?». Y el Señor dijo: «¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas? Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes.

«Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles. El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos. Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá.

REFLEXIÓN

INTRODUCCIÓN

El texto del evangelio de hoy nos presenta dos parábolas de Jesús: una muy breve, la del ladrón; y otra más desarrollada, la del administrador fiel y prudente. Continúan la tónica del evangelio de ayer: una llamada imperiosa a la vigilancia, a que estés en vela, a que no te duermas ni te relajes, sino que mantengas la tensión de amar a Dios y a tus hermanos, sirviendo generosamente y con todo el compromiso.

REFLEXIÓN Y PREGUNTAS

A propósito de este texto del evangelio de Lucas, que acabamos de escuchar, me gustaría comentar tres puntos:

En primer lugar, nos encontramos con esa breve parábola que compara la venida del Hijo del hombre (es decir, su segunda venida o “parusía”) con la llegada del ladrón en la noche. La imagen del ladrón y la nocturnidad no quieren fomentar el temor o la angustia, sino resaltar lo inesperado de la venida de Cristo, cuya hora y día nadie conoce, solo el Padre.

¿Cómo te encontraría Dios si hoy mismo se te pidiera la vida, si hoy mismo tuviera lugar esa segunda venida de Jesús en gloria?

Piénsalo, porque el Señor te invita a vivir hoy con todo el compromiso y toda la entrega. Reza, vive y ama como si fuera la primera vez, la única vez, la última vez.

En segundo lugar, tenemos esa otra parábola del administrador fiel y prudente, que recibe de Jesús el nombre de bienaventurado, dichoso, bendito, y que acaba siendo puesto al frente de todos los bienes de ese señor. Por el contrario, el que se relaja y abusa de la ausencia del señor es castigado y se pierde. No olvides que vivimos en un entretiempo, en esa especie de “ya pero todavía no” de la esperanza cristiana, que nos asegura que ya lo hemos ganado todo con Jesús, pero que aún tiene que realizarse plenamente. Es el tiempo de la fidelidad, del compromiso, de que esperes activamente. Y no vale descuidarse. Aborda tu vida de fe desde ya. Mañana es tarde. Dile al Señor: “Te amo y quiero servirte con todo el corazón”. La parábola habla de un administrador negligente que pega a los criados y criadas, y se entrega a comer, a beber y a emborracharse.

¿Qué negligencias hay en ti? ¿Qué tienes que abandonar tú o de qué tienes que liberarte para llegar a ser un administrador fiel y prudente?

En tercer lugar, nos dice el texto que al que mucho se le confió, más aún se le pedirá. En otro lugar del evangelio, esta idea se recoge como la parábola de los talentos. Aquí se sintetiza: ¿cómo no vas a ser un administrador fiel y prudente con todo lo que te ha confiado el Señor? Es una cuestión de responsabilidad. Si él te ha constituido administrador de sus bienes, ¿los vas a desperdiciar? ¿Los vas a retener? Todo lo que te ha dado, ¿se perderá? Si la desidia y la infidelidad de cualquier ser humano es triste, más lo es la irresponsabilidad de aquellos a los que ha confiado su Palabra y sus bienes de un modo particular. Los clásicos decían: “Corruptio optimi, pessima”, es decir, “la corrupción de los mejores es lo peor”. Que los mejores se echen a perder es lo peor que puede pasar.

No puedes permitir que tantos dones como te ha dado Dios no den fruto. Ponlos ya a trabajar confiado plenamente en el Padre y verás lo que son milagros.

CONCLUSIÓN

Pues ojalá que esta palabra, estos avisos de Jesús en forma de parábola, te ayuden a  entregarte definitivamente a Dios. Elige servirle con fidelidad. Abandona todo aquello que te aparte de él. Pon tus dones al servicio de Dios y de los hermanos, ¡porque mucho se te ha confiado! Si lo haces, verás cómo el Señor te pone al frente de todos sus bienes, es decir, Dios te llenará de su salvación, de su gracia, de su amor y de su paz, que nada ni nadie te puede dar, y que ya nada ni nadie te podrá arrebatar.

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