
Evangelio del día 8 enero 2026 (Partió los panes y se los iba dando)
8 enero - Tiempo de Navidad
EVANGELIO (Marcos 6, 34-44)
En aquel tiempo, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas. Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer». Él les replicó: «Dadles vosotros de comer». Ellos le preguntaron: «¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?». Él les dijo: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver». Cuando lo averiguaron le dijeron: «Cinco, y dos peces». Él les mandó que la gente se recostara sobre la hierba verde en grupos.
«Partió los panes y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran».
Ellos se acomodaron por grupos de cien y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces. Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces. Los que comieron eran cinco mil hombres.
REFLEXIÓN
INTRODUCCIÓN
El evangelio de hoy nos ofrece un pasaje muy conocido de la vida de Jesús: la multiplicación de los panes. Lejos de tratarse únicamente de un milagro más realizado por el Señor, si bien muy sorprendente, se trata de toda una parábola de lo que ha de ser la vida de todo cristiano, de todo seguidor de Jesús.
REFLEXIÓN Y PREGUNTAS
A propósito de este evangelio de Marcos, me gustaría compartir contigo tres reflexiones:
En primer lugar, nos dice Marcos que Jesús “se compadeció de la multitud, andaban como ovejas que no tienen pastor”. Jesús no obra milagros porque sea un supermán con superpoderes, sino porque tiene compasión, porque se compadece. La compasión, por tanto, obra milagros. Jesús es el Buen Pastor que tiene un corazón tierno, misericordioso, lleno de empatía y de amor, reflejo perfecto de cómo es Dios. Un Dios que se compadece de los pobres, de los últimos, de sus hijos más necesitados. Dios se compadece también de tu pobreza, de tus miserias.
¿Sientes su compasión y sus milagros en ti? ¿Eres tú también clemente y compasivo?
En segundo lugar, y este es el centro del evangelio de hoy, nos encontramos con el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Jesús siente compasión de esa pobre gente que ha acudido a él y que no tiene qué comer. El Señor no quiere despedirlos en ayunas. Él es el Buen Pastor que cuida de sus ovejas y las lleva a los mejores pastos. Los discípulos, por su parte, se muestran escépticos. Solo saben mirar “de tejas para abajo”. Pero Jesús siempre mira más allá, es capaz de creer en los milagros y de realizarlos. Pero lo más significativo es que Jesús pide la colaboración de los suyos: “¿Cuántos panes tenéis?”, les pregunta. “Cinco panes y dos peces”. Y entonces obra el milagro. Este hecho es toda una parábola para ti. Cuando pones en las manos del Señor lo que tienes, todo se multiplica. Y algo más, cuando compartes lo que tienes, cuando eres generoso, se obra el milagro.
¿Pones al servicio de los demás lo que eres y tienes?
En tercer lugar, tres detalles más que pasan en ocasiones desapercibidos. Esa referencia de Jesús mandando a la gente recostarse sobre la hierba verde para alimentarla es un guiño a ese precioso salmo: “El Señor es mi pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace recostar”. Otro detalle es ese gesto de Jesús: “Alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los iba dando”. Esta fracción del pan hace referencia a la eucaristía. Efectivamente, es en la misa donde este milagro de Jesús se repite en ti, el lugar donde te alimenta y te transforma. Finalmente, otra referencia: “Comieron todos y se saciaron”. Allí donde está Jesús, allí donde hay generosidad y solidaridad, hay abundancia. Vuelve al salmo: “El Señor es mi pastor, nada me falta”. Con él, nada te falta.
¿Sientes tú el cuidado de Dios, es decir, que él te alimenta y te cuida siempre?
CONCLUSIÓN
Pues que este evangelio de la multiplicación de los panes sea una oportunidad para que presentes tus pobrezas y miserias al Señor, para que te dejes sanar y alimentar por él, y también para que tú seas generoso poniendo en sus manos tus panes y tus peces.
ORACIÓN
Señor Jesús, aliméntame con tu Palabra de Vida y con el Pan de Vida de la Eucaristía. No permitas que me encierre en mi orgullo y en mis egoísmos. Que me deje llevar por ti a prados de hierba fresca. Que sepa poner mis dones y bienes al servicio de los demás. Y que no olvide en ningún momento que tú eres mi pastor, que tú eres la fuente de toda vida, que contigo nada me falta.