Evangelio del día 18 octubre 2025 (San Lucas, evangelista)

Evangelio y Reflexión

EVANGELIO (Lucas 10, 1-9)

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

«Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino!».

Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa. Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”.

REFLEXIÓN

INTRODUCCIÓN

Hoy, día 18 de octubre, celebramos la fiesta de san Lucas evangelista. La tradición nos dice que era un médico de educación griega y discípulo de san Pablo, a quien acompañó en diversos viajes misioneros. Es, además, el autor del Evangelio de Lucas, también del libro de los Hechos de los Apóstoles. Él mismo, al inicio de su evangelio, nos dice que, para redactar su texto, hizo una prolija investigación, posiblemente entrevistando a personas como los apóstoles e, incluso, a la misma Virgen María, de la cual nos ofrece información más abundante que el resto de los evangelistas.

REFLEXIÓN Y PREGUNTAS

A propósito de esta fiesta de san Lucas evangelista, me gustaría compartir contigo tres reflexiones:

En primer lugar, el texto litúrgico de hoy nos dice que designó el Señor otros setenta y dos, y los puso en camino para anunciar la Buena Noticia. ¿Estaba entre ellos san Lucas? Posiblemente. Sea como sea, acompañó a san Pablo por incontables caminos como misionero de Jesús. Y hoy el Señor te envía también a ti. Él te pone en camino y te envía con la fuerza de su Espíritu para que digas hoy a todos: “Paz a esta casa, el reino de Dios ha llegado a vosotros”. Eres testigo de su paz, constructor de un mundo nuevo, eres llamado a llevar alegría y reconciliación allí donde te encuentres.

¿Te sientes llamado como Lucas a ser apóstol? ¿Cómo llevas a cabo esta misión en tu día a día? ¿Tus palabras son palabras de paz y de reconciliación? 

En segundo lugar, Lucas es evangelista, porque redactó el evangelio que lleva su nombre. Evangelio es una palabra griega que significa Buena Noticia. Y, en este sentido, tú también eres, como Lucas, evangelista, es decir, testigo de buenas noticias. Toda tu vida ha de ser una buena noticia para otros. Tus palabras y tus obras tienen que destilar esta bondad y esta alegría de Dios. Además, según la tradición, san Lucas era médico. Tú también estás llamado a sanar heridas, a acompañar y consolar a los heridos de nuestro mundo.

¿Estás atento a las necesidades de los que te rodean? ¿Tus palabras y gestos, toda tu vida, sana o a veces hurgas en la herida con intransigencia y juicios?

En tercer lugar, hemos dicho que, en el inicio de su evangelio, san Lucas escribe que investigó todo diligentemente desde el principio para conocer la solidez de la fe y de las enseñanzas recibidas.

¿Tú también investigas y te formas en tu fe? ¿Tienes inquietud, incluso pasión, por conocer más tu fe y lo que conlleva?

Ten claro que no puede amarse lo que no se conoce. Por eso, quizá ésta sea una ocasión preciosa para que te comprometas a profundizar en el conocimiento de tu fe. No lo dejes, cuanto más conozcas a Cristo, más le amarás.

CONCLUSIÓN

Pues que esta fiesta de san Lucas nos recuerde que hoy nosotros somos también enviados por Jesús, que nuestra vida está llamada a ser una buena noticia para cuantos nos rodean, que nuestra vocación es la de sanar heridas y llevar la paz, y que para anunciar el Evangelio se precisa un conocimiento profundo de la fe. ¿Te atreves a comprometerte más activamente en esta misión maravillosa?

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