Evangelio del día 12 octubre 2025 (Ntra. Sra. Virgen del Pilar)

Evangelio y Reflexión

EVANGELIO (Lucas 11, 27-28)

Mientras él hablaba estas cosas, aconteció que una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo: «Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron».

«Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

Pero él dijo: «Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

 

 

REFLEXIÓN

INTRODUCCIÓN

Hoy, día 12 de octubre, celebramos la fiesta de la Virgen del Pilar. Si bien la patrona de España es la Inmaculada Concepción, porque en España fue una abanderada en que la Iglesia proclamara este dogma, en el siglo XVIII se nombró a Nuestra Señora del Pilar como patrona de todos los pueblos hispanoamericanos. Según la tradición, la Virgen María vino a Cesaraugusta, actual Zaragoza, en carne mortal, allá por el año 40 después de Cristo, para animar al apóstol Santiago, que estaba en nuestra tierra de misión, a continuar predicando el cristianismo. Y se le manifestó sobre una columna o pilar, un signo visible de su presencia en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza.

REFLEXIÓN Y PREGUNTAS

A propósito de esta fiesta de Ntra. Sra. del Pilar, me gustaría compartir contigo tres reflexiones muy sencillas:

En primer lugar, el texto del evangelio de hoy nos dice que alguien entre el gentío dijo a Jesús un piropo: «Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron«. Jesús respondió: «Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen«. Como ya hemos dicho en otras ocasiones, la clave en la vida cristiana no es el parentesco, la raza ni cualquier tipo de prerrogativa. La clave está en vivir junto a Dios, en ser fiel a su Palabra, en hacer vida la voluntad de Dios, que sueña con que sus hijos vivan unidos, en paz y se amen como él nos ha amado. Esto no le resta nada a la Madre de Jesús, cuya grandeza, santidad y fidelidad a la Palabra son inigualables.

En segundo lugar, a propósito de María, me gustaría hablar de la importancia de la devoción a María en la vida cristiana.

¿Amas de corazón a María? ¿Le pides a menudo su intervención?

San Alfonso María de Ligorio, uno de los grandes santos de la Iglesia, recordaba que nunca se dice suficiente de María. Dios ha querido hacerla mediadora de infinitas gracias. La Virgen María, que ha tenido en su seno al Hijo de Dios, que ha concebido por el Espíritu de Amor, ¿no está llena de amor para derramarlo sobre nosotros? Lamentablemente, se ha considerado en ocasiones que la devoción a la Virgen es cosa de débiles o de devotos o de personas poco formadas. Nada que ver. No hay nada más propio para un cristiano que amar a aquella que Dios escogió para ser la madre de su Hijo, amar a aquella que Jesús nos entregó en la cruz. Amar a Jesús es amar a María. Él te dice hoy también: “Hijo, ahí tienes a tu madre”. Ella hoy, como a Santiago entonces sobre un pilar, te anima en la dificultad y te fortalece para que seas un gran testigo de Jesús.

En tercer lugar, me parece muy elocuente el signo del pilar, de la columna.

¿Sobre qué pilares se sustenta tu vida? ¿No son columnas, cimientos a veces muy débiles? Éxito, el qué dirán, mil egoísmos...

No pongas tu esperanza en pilares inestables. No pongas tu fe en seres de polvo que no pueden salvar. Dicen que san Juan Bosco, en un sueño, vio al Papa dirigiendo la nave de la Iglesia en medio de un brutal oleaje. Cuando parecía que la barca iba a naufragar, se erigieron dos grandes columnas: una con la eucaristía, y la otra con la Virgen María, gracias a las cuales pudo mantenerse a flote. Así ha de ser tu vida. No dejes de mantenerte a flote en la oración, en la celebración de la eucaristía, en la devoción a la Virgen María, tu madre querida. Aquí encontrarás también la fuerza para amar a Dios con todo el corazón y servir también a tus hermanos con generosidad y con entrega. 

CONCLUSIÓN

Pues que esta fiesta de la Virgen del Pilar te recuerde que eres familia de Dios en la escucha de la Palabra y en el cumplimiento de la voluntad de Dios. Hoy da gracias también por la suerte de tener en tu vida a María, y te asientes bien en los pilares que sustentan tu existencia: la oración, la eucaristía, la devoción a María, la comunidad cristiana, la Iglesia, y el amor de Dios que te lleva a amar más profundamente a tus hermanos.

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