San Lucas

A continuación puedes encontrar el ‘Evangelio y Reflexión’ que, hasta el momento, hay disponibles del Evangelio de Lucas. Haz clic sobre la cita para ir al vídeo con el texto del evangelio y la reflexión correspondiente.

CAPÍTULO 1

  • Lucas 1, 5-25
    «Se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor. Pero el ángel le dijo: ‘No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan’»

  • Lucas 1, 26-38
    (25 de marzo – Anunciación del Señor)
    «El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo’».

  • Lucas 1, 26-38
    (8 de diciembre – Inmaculada Concepción)
    «El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo’».

  • Lucas 1, 26-38
    (20 de diciembre)
    «El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo’»

  • Lucas 1, 39-45
    «María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre»

  • Lucas 1, 57-66
    «A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella»

  • Lucas 1, 57-66.80
    (24 de junio – Natividad de San Juan Bautista)
    «A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella»

  • Lucas 1, 67-79
    «Zacarías, padre de Juan, se llenó de Espíritu Santo y profetizó diciendo: ‘Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo…’»

CAPÍTULO 2

  • Lucas 2, 16-21
    (1 de enero – Santa María, Madre de Dios)
    «Los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño»

  • Lucas 2, 22-40
    (2 de febrero – Presentación del Señor)
    «Cuando se cumplieron los días de su purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: ‘Todo varón primogénito será consagrado al Señor’».

  • Lucas 2, 36-40
    «Había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo»

  • Lucas 2, 41-51
    (Inmaculado Corazón de María)
    «Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres… Su madre conservaba todo esto en su corazón».

CAPÍTULO 4

  • Lucas 4, 14-22a
    «La barca estaba en mitad del mar y Jesús, solo, en tierra. Viéndolos fatigados de remar, porque tenían viento contrario, a eso de la cuarta vigilia de la madrugada, fue hacia ellos andando sobre el mar»

  • Lucas 4, 24-30
    «Ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, el sirio»

CAPÍTULO 5

  • Lucas 5, 12-16
    «Se presentó un hombre lleno de lepra; al ver a Jesús, cayendo sobre su rostro, le suplicó diciendo: ‘Señor, si quieres, puedes limpiarme’. Y extendiendo la mano, lo tocó diciendo: ‘Quiero, queda limpio’»

  • Lucas 5, 17-26
    «Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un hombre paralítico y trataban de introducirlo y colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo a causa del gentío, subieron a la azotea, lo descolgaron con la camilla a través de las tejas, y lo pusieron en medio, delante de Jesús»

  • Lucas 5, 27-32
    «Vio Jesús a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: ‘Sígueme’. Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió»

CAPÍTULO 6

  • Lucas 6, 6-11
    «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?». Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo: «Extiende tu mano»»

  • Lucas 6, 12-19
    «Llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles»

  • Lucas 6, 12-19
    (San Simón y San Judas, apóstoles)
    «Llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles»

  • Lucas 6, 20-26
    «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre…»

  • Lucas 6, 27-38
    «Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian»

  • Lucas 6, 36-38
    «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará»

  • Lucas 6, 39-42
    «¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?»
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CAPÍTULO 7

  • Lucas 7, 1-10
    Jesús sana al cirado del centurión: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo»

  • Lucas 7, 11-17
    Jesús revive al hijo de la viuda de Naín: «¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!»

  • Lucas 7, 31-35
    «Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones y no habéis llorado»

  • Lucas 7, 36-50
    «Una pecadora, colocándose detrás de Jesús junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con las lágrimas»

CAPÍTULO 8

  • Lucas 8, 1-3
    «Iba Jesús proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce, y por algunas mujeres»

  • Lucas 8, 16-18
    «Nadie que ha encendido una lámpara, la tapa con una vasija o la mete debajo de la cama, sino que la pone en el candelero»

  • Lucas 8, 19-21
    «Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen»

CAPÍTULO 9

  • Lucas 9, 1-6
    «Habiendo convocado Jesús a los Doce, los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: ‘No llevéis nada para el camino…’»

  • Lucas 9, 7-9
    «Unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, en cambio, que había aparecido Elías»

  • Lucas 9, 18-22
    «Jesús les preguntó: ‘¿Quién dice la gente que soy yo?’. Pedro respondió: ‘El Mesías de Dios’»

  • Lucas 9, 22-25
    «Dijo Jesús a sus discípulos: ‘El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día’. Entonces decía a todos: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga’»

  • Lucas 9, 43-45
    «Dijo Jesús a sus discípulos: ‘Meteos bien en los oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres’»

  • Lucas 9, 46-50
    «Se suscitó entre ellos una discusión sobre quién sería el más importante. Entonces Jesús tomó de la mano a un niño y les dijo: ‘El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mí’»
  • Lucas 9, 51-56
    «Santiago y Juan, discípulos de Jesús, le dijeron: ‘Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo que acabe con ellos?’»

CAPÍTULO 10


  • Lucas 10, 1-9
    (14 de febrero – Santos Cirilo y Metodio)
    «Designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: ‘La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino!’»

  • Lucas 10, 1-9
    (18 de octubre – San Lucas Evangelista)
    «Designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: ‘La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino!’».

  • Lucas 10, 1-12
    «Designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: ‘La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino!’»

  • Lucas 10, 13-16
    «¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Pues si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido»

  • Lucas 10, 21-24
    (3 de diciembre – San Francisco Javier)
    «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños»

  • Lucas 10, 25-37
    Parábola del Buen Samaritano: «Se levantó un maestro de la ley y le preguntó para ponerlo a prueba: ‘Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?’… Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús: ‘¿Y quién es mi prójimo?’»

  • Lucas 10, 38-42
    «Entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios»

  • Lucas 10, 38-42
    (29 de julio – Santa Marta de Betania)
    «Le dijo el Señor: ‘Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada’»

CAPÍTULO 11

  • Lucas 11, 1-4
    «Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: ‘Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos’. Él les dijo: ‘Cuando oréis, decid: Padre…».

  • Lucas 11, 5-13
    «Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice: ‘Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle’… pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá».

  • Lucas 11, 15-16
    «Habiendo echado Jesús un demonio, algunos de entre la multitud dijeron: ‘Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios’. Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo».

  • Lucas 11, 27-28
    (12 de octubre – Ntra. Sra. del Pilar)
    «Una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo: ‘Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron’. Pero él dijo: ‘Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen’».

  • Lucas 11, 29-32
    «La gente estaba apiñándose alrededor de Jesús y él se puso a decirles: ‘Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás’»

  • Lucas 11, 42-46
    «¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de hortalizas, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios!»

  • Lucas 11, 47-54
    «¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, a quienes mataron vuestros padres! Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron y vosotros les edificáis mausoleos»

CAPÍTULO 12

  • Lucas 12, 8-12
    «Os digo que todo aquel que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios, pero si uno me niega ante los hombres, será negado ante los ángeles de Dios»

  • Lucas 12, 13-21
    «Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos, diciéndose: ‘¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha’»

  • Lucas 12, 35-38
    «Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela»

  • Lucas 12, 39-48
    «Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. Si aquel criado dijere para sus adentros: ‘Mi señor tarda en llegar’, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor»

  • Lucas 12, 49-53
    «He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división»

  • Lucas 12, 54-59
    «Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: ‘Va a caer un aguacero’, y así sucede. Cuando sopla el sur decís: ‘Va a hacer bochorno’, y sucede. Hipócritas: sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?»

CAPÍTULO 13

  • Lucas 13, 1-9
    «’Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera»

  • Lucas 13, 18-21
    «¿A qué es semejante el reino de Dios o a qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza… Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina»

  • Lucas 13, 22-30
    «Uno le preguntó: ‘Señor, ¿son pocos los que se salvan?’. Él les dijo: ‘Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán’»

  • Lucas 13, 31-35
    «¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos bajo las alas»

CAPÍTULO 14

  • Lucas 14, 12-14
    «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos»

  • Lucas 14, 15-24
    «Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó a su criado a avisar a los convidados: ‘Venid, que ya está preparado’. Pero todos a una empezaron a excusarse… Entonces el dueño de casa, indignado, dijo a su criado: ‘Sal aprisa a las plazas y calles de la ciudad y tráete aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos’»

  • Lucas 14, 25-33
    «Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. ¿Quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos…? ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil?»

  • Lucas 14, 25-31
    (31 de julio – San Ignacio de Loyola)
    «Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío»

CAPÍTULO 15

  • Lucas 15, 1-10
    «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? O ¿qué mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra?»

  • Lucas 15, 1-32
    Parábola del hijo pródigo: «su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos»

  • Lucas 15, 1-3.11-32
    «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte que me toca de la fortuna’. El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente»

CAPÍTULO 16

  • Lucas 16, 1-13
    Parábola del administrador astuto: «Ningún siervo puede servir a dos señores… No podéis servir a Dios y al dinero»
  • Lucas 16, 1-8
    «Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: ‘¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando’»

  • Lucas 16, 19-31
    «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico. Y hasta los perros venían y le lamían las llagas»

CAPÍTULO 17

  • Lucas 17, 1-6
    «Es imposible que no haya escándalos; pero ¡ay de quien los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar»

  • Lucas 17, 5-10
    «Los apóstoles le dijeron al Señor: ‘Auméntanos la fe’. El Señor dijo: ‘Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: Arráncate de raíz y plántate en el mar, y os obedecería»

  • Lucas 17, 7-10
    «¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: ‘Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer’»

  • Lucas 17, 11-19
    «Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: ‘Jesús, maestro, ten compasión de nosotros’»

  • Lucas 17, 20-25
    «Preguntaron los fariseos a Jesús: ‘¿Cuándo va a llegar el reino de Dios?’. Él les contestó: ‘El reino de Dios no viene aparatosamente, ni dirán: Está aquí o Está allí, porque, mirad, el reino de Dios está en medio de vosotros’»

  • Lucas 17, 26-37
    «Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre. Como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos»

CAPÍTULO 18

  • Lucas 18, 1-8
    «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle: ‘Hazme justicia frente a mi adversario’. Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo: ‘Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia’»

  • Lucas 18, 9-14
    «Dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano»

  • Lucas 18, 35-43
    «Cuando se acercaba Jesús a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; y le informaron: ‘Pasa Jesús el Nazareno’. Entonces empezó a gritar: ‘¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!’»

CAPÍTULO 19

  • Lucas 19, 1-10
    «Entró Jesús en Jericó e iba atravesando la ciudad. En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura»

  • Lucas 19, 11-28
    «Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey, y volver después. Llamó a diez siervos suyos y les repartió diez minas de oro, diciéndoles: ‘Negociad mientras vuelvo’»

  • Lucas 19, 41-44
    «Al acercarse Jesús y ver la ciudad, lloró sobre ella, mientras decía: ‘¡Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos’»

  • Lucas 19, 45-48
    «Entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: ‘Escrito está: Mi casa será casa de oración’; pero vosotros la habéis hecho una cueva de bandidos»

CAPÍTULO 20

  • Lucas 20, 27-38
    «Se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y preguntaron a Jesús: ‘Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y dé descendencia a su hermano’»

CAPÍTULO 21

  • Lucas 21, 1-4
    «Vio Jesús a unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos monedillas, y dijo: ‘En verdad os digo que esa pobre viuda ha echado más que todos’»

  • Lucas 21, 5-19
    «Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida. Que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: ‘Yo soy’, o bien: ‘Está llegando el tiempo’; no vayáis tras ellos»

  • Lucas 21, 5-11
    «Como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo: ‘Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida’»

  • Lucas 21, 12-19
    «Dijo Jesús a sus discípulos: ‘Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre’»

  • Lucas 21, 12-19
    «Dijo Jesús a sus discípulos: ‘Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre’»

  • Lucas 21, 20-28
    «Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que entonces está cerca su destrucción. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas. Verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación»

  • Lucas 21, 29-33
    «Fijaos en la higuera y en todos los demás árboles: cuando veis que ya echan brotes, conocéis por vosotros mismos que ya está llegando el verano. Igualmente vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios»

CAPÍTULO 22

  • Lucas 22, 14-20
    (Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, fiesta)
    «Tomando pan, después de pronunciar la acción de gracias, lo partió y se lo dio diciendo: ‘Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía’. Después de cenar, hizo lo mismo con el cáliz diciendo: ‘Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros’.

CAPÍTULO 23

  • Lucas 23, 35-43
    (Jesucristo, Rey del Universo)
    «Los magistrados hacían muecas a Jesús diciendo: ‘A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido’. Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo: ‘Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo’»

CAPÍTULO 24